COVID-19 dio sus inicios en la ciudad de Wuhan en China en diciembre del 2019. Este virus ataca el sistema respiratorio y el mayor problema en una etapa temprana es que los síntomas tardaban diferentes cantidad de días en mostrarse pero en estos días sin síntomas luego de la persona ser infectada podía infectar a más personas sin saber que estaba contagiado. De esta manera la expansión del virus fue de manera exponencial al nivel de llegar a ser una pandemia. Este virus es transmitido por respirar en un lugar que tenga partículas del virus que lo más típico es al estar en lugares de poca ventilación o por hablar con alguien infectado. Los otros mecanismos de transmisión es tocarse ojos, boca, nariz o que le caigan partículas del virus a traves de un paciente infectado por un estornudo o tos. Los síntomas de este virus varían en personas dependiendo de la fortaleza del sistema inmune de la persona. Existen casos de pacientes asintomáticos y existen otros pacientes que muestran algunos o todos los síntomas. De los síntomas más típicos de este virus es tos seca, fiebre, pérdida de apetito y olor, entre otros. Actualmente hay diversas farmaceuticas que han desarrollado vacunas contra el virus pero antes y despues de estas el distanciamiento social, la cuarentena y el aislamiento ha sido lo más promovido junto a estas vacunas y mascarillas para prevenir contagios. Este virus ha tenido un impacto muy grande en la población mundial ya que este cambio las rutinas de vida de muchos. El cambio de trabajos y estudios de manera a presencial a virtual fue innesperado y casi nadie estaba preparado para esto. Este virus no solo afecto la salud física de pacientes sino que empeoró la salud mental de muchas personas por no decir todos.
Desórdenes psiquiátricos
Dentro de este lapso de un poco más de dos años en esta pandemia condiciones como depresión y ansiedad se pudieron haber inducido o empeorado por este estresante ambiental. La depresión es un desorden mental el cual afecta de manera directa el estado emocional de la persona. Estos pueden ser tristeza, coraje, frustración, irritabilidad. Aparte otros síntomas lo son insomnio o mucho sueño, falta de energía, desmotivación, entre otros. Ansiedad es otro desorden el cual el paciente se siente en constante estrés por un lapso extendido de tiempo. Dentro de los síntomas que estas enfermedades presentan lo son aumento de ritmo cardiaco, nervios, pánico, problemas para dormir entre otros. Ambos desórdenes tienen rutas de mecanismo en el cerebro parecidas para el tratamiento. Bajos niveles de neurotransmisores son característicos de estos desordenes y en ocasiones ambos pueden afectar al paciente simultáneamente.
Impacto en salud mental por COVID-19
Se ha estudiado el impacto de esta pandemia en la salud mental con diversas variables como la salud mental de estudiantes, mujeres embarazadas, trabajadores de la salud y como sociedad en general. Pérez- Cano, et. al corrieron una investigación en Ciudad de Méjico llenando unos cuestionarios con información socioeconómica, emocional y demográfica. Al ver los resultados de los cuestionarios vemos que el 76.5 % (469) no padecen de condiciones crónicas, 69.8 % (428) no fuman ni beben ni usan drogas y que el 85.3 % (523) se consideran clase media. Sabemos que la pobreza, el uso de drogas y padecer de condiciones crónicas pueden inducir a estos desórdenes mentales, pero en los resultados obtenidos se descartan todos estos como posibles factores ambientales. Dado este escenario se puede llegar más cerca a conclusiones que el estresante o no estresante encontrado en estos ciudadanos es debido al COVID-19. Este estudió encontró que un 61.2 % de los participantes sentían angustia con el COVID-19 y concluyeron que el 48.8 % sufren de ansiedad debido al COVID-19 y el 18.6 % de estos también sufren de depresión.

Síntomas en los trabajadores de la salud
Los trabajadores de la salud no están exentos de sufrir de desórdenes mentales y aparte de estrés y ansiedad sufren de estrés postraumático (PTSD). Las altas horas de trabajo, no poder ver y compartir bien con sus familias, alta cantidad de pacientes enfermos, altos casos de muerte, pocas opciones de tratamientos, entre otras son factores ambientales que pueden llevar a un trabajador de la salud a sufrir de PTSD. Li, et. al realizaron una recopilación de datos de trabajadores de salud de veinte y un países con una muestra total de 97, 333 trabajadores de la salud. Encontraron que la prevalencia para depresión, ansiedad y PTSD en esta muestra era de 21.7%, 22.1%, 21.5% respectivamente. Estos datos no se alejan a los reportados de pasadas epidemias donde la prevalencia de depresión y ansiedad son 25% y 26% respectivamente. Lo que sí es alarmante es que según the World Health Organization (WHO) la prevalencia de depresión y ansiedad (incluyendo PTSD) en la población general es de 4.4% y 3.6%. Es muy alarmante esta enorme diferencia en prevalencia que tienen los profesionales de la salud, es por esto que se recomienda ayuda urgente para estos profesionales ya que viven con constantes estresores y factores ambientales que promueven la llegada o el empeoro de estos desórdenes.
Efecto del COVID-19 en mujeres embarazadas
Tanto la ansiedad como la depresión en el embarazo afectan del 10-25 % de las mujeres embarazadas. Sus síntomas presentan un riesgo para el bebé como parto prematuro, aborto espontáneo, bajo peso y problemas en la conducta. Además, aumentan el riesgo de infección prenatal y depresión posparto en la madre. (Lebel, MacKinnon, Bagshawe, Tomfohr-Madsen & Giesbrecht, 2020). La pandemia de COVID-19 ha sido un factor causante de estrés para gran parte de la población, incluyendo a mujeres embarazadas. De hecho, la necesidad de aislamiento ante la pandemia fue un choque abrupto para toda la población, así que sería de esperarse que al una mujer estar embarazada, le afecte más la incertidumbre que está viviendo versus una persona no embarazada cuya salud no afectaría a un feto dentro de ella.
En el estudio realizado por Lebel y otros, se mencionan varios factores de resiliencia ante el alto estrés prenatal. Entre estos, se encuentran el apoyo social y la actividad física. Por otro lado, hicieron un cuestionario para recolectar data de 1987 individuos en el cual se vio que el 18.3% de los participantes reportaron pérdida de empleo debido a la pandemia, lo cual es un estresor bastante grande. La mayoría de los participantes (89%) dijeron que sufrieron cambios en la atención prenatal debido a la pandemia, como cancelación de citas (36%) o no poder traer una persona de apoyo a estas (90%). En cuanto a los síntomas de depresión y ansiedad, el 37% de los participantes tenían síntomas de depresión elevados, el 46.3 % de los participantes tenía síntomas de ansiedad moderadamente elevados y el 10.3 % síntomas de ansiedad severamente elevados. En conclusión, tanto para la depresión como para la ansiedad, los mayores efectos fueron por el aislamiento social. La pérdida de trabajo no fue muy significativa.
Estudiantes y el reto de no proteger su salud mental
El plantel escolar para algunos menores de edad puede ser un lugar no muy agradable, pero sin duda alguna es un lugar de crecimiento para estos. Durante estos dos años de pandemia la normalidad de clases presenciales se vio interrumpida por mucho tiempo y esto sin duda alguna afectó mucho el desarrollo de estos menores. De Figueiredo, et. al plantea que dentro de la naturaleza humana esta que somos sociales diciendo que el distanciamiento espacial no está en nuestra naturaleza. Este plantea que las relaciones sociales fueron fundamentales para nuestra evolución y ayudo nuestro nivel cognitivo y emocional. Plantea que la adolescencia es considerada el periodo de aprendizaje social donde los jóvenes aprenden sobre emociones e intenciones de la sociedad. Debido a el lock down y las clases virtuales la rutina diaria de estos jóvenes se vio afectada siendo esto un diario estresor biopsicosocial y muchos de estos jóvenes no entienden la gravedad de esta pandemia lo cual no los va a ayudar a solucionar como se sienten. De Figueiredo, et.al hablaron de dos estudios uno en India donde concluyeron que los menores de edad tenían alta prevalencia de angustia donde el 66.11% sentían desesperanza, el 68.59% sentían preocupación y el 61.98% sentían miedo. Estos jóvenes fueron comparados con otros que no estaban en cuarentena. Otro estudio fue realizado en China donde se observaron 1,036 menores de edad de 6-15 años y de estos 112 sufrían de depresión, 196 de ansiedad y 68 de ambos desórdenes. Con la apertura de las escuelas y el regreso de las clases presenciales se espera que estos desórdenes minimicen en muchos estudiantes y puedan desarrollarse socialmente.

Recomendaciones
Nuestro enfoque como sociedad debe correr de manera urgente a darle apoyo emocional a todos los profesionales de la salud y a toda la sociedad. Esta pandemia ha sido una que ha afectado a todos no solo por la enfermedad y los síntomas que afectan a la salud física sino también por la cuarentena, el distanciamiento social, las altas horas de trabajo en el caso de profesionales de la salud, la división en la sociedad que ha traído este virus, entre muchas más razones que esta pandemia ha afectado la humanidad. El miedo de enfermarse, la poca información que hubo en un momento, los escasos recursos para tratar pacientes causaron mucha ansiedad en la sociedad. La humanidad es social lo cual significa que dentro de nuestra naturaleza necesitamos el contacto con el resto, debido a la pandemia esto se vio afectado con la cuarentena, el distanciamiento social y el “lock down” lo cual pudo llevar a muchos a sentir o tener síntomas de depresión. En el presente debemos unirnos y crear consciencia y seguir los consejos que los profesionales de la salud dan de cómo enfrentar este virus y de como prevenirlo. Plataformas digitales y otras entidades que puedan deben darse la tarea de alguna manera bloquear toda la falsa información que existe para no confundir a la sociedad y todos estemos en el mismo canal. Otra recomendación que encuentro muy importante y que debe hacerse lo más pronto posible es hacer más accesible las pruebas del COVID-19 y más tele consultas. No todos tienen la accesibilidad de transportación y de ir a un doctor y del doctor al laboratorio y en otros días ir a buscar resultados y luego a la farmacia, así que pienso que lo mejor debería ser que cada municipio tome la responsabilidad de sus ciudadanos y tenga accesible hacer la muestra en el hogar del paciente y tener profesionales de la salud que puedan hacer visitas también. La línea PAS de ASSMCA ha sido un adelanto para nuestra sociedad ya que brinda servicio de tele consulta de manera gratuita para todo aquel que necesite apoyo emocional. Este trabajo investigativo es de suma importancia ya que a pesar de que muchas personas la dieron por acabado, seguimos enfrentando una pandemia. A pesar de varios intentos de volver a la realidad antes de esta pandemia hay cosas que no se han podido recuperar y con esto la salud mental de muchos. Se trabajó con una diversidad de rangos de edades ya que nos vimos como sociedad todos afectados y no solo estudiantes o personas mayores. Se espera crear consciencia y que personas afectadas en este lapso de tiempo o en general recurran a la ayuda que necesiten.
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